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IES Viladomat

Descripción de la actuación social y ambiental.

Necesidades detectadas:

La Generalitat de Catalunya encargó a FCC Construcción la edificación de un nuevo instituto en un solar situado en el Eixample izquierdo de la ciudad de Barcelona, donde ya existía un espacio público denominado Jardins Emma, de reciente inauguración, que servía como zona de paseo y juegos infantiles para los vecinos de la zona. Además, cercano a la obra estaba situado el “Pla Buits”: un chaflán cedido temporalmente a la asociación Germanetes, que disponía de una carpa geodésica de tubos, unos módulos prefabricados, una pequeña barra de bar y una zona destinada a huerto urbano. Varias organizaciones vecinales mantenían reuniones y celebraban eventos en este espacio y cada dos semanas se cerraba el tramo de la calle Consell de Cent, entre Viladomat y Comte Borrell, para organizar un mercado de agricultura ecológica.

Desafortunadamente, la falta de información sobre la realización de las obras ocasionó malestar a los vecinos que venían utilizando el espacio y transmitieron sus quejas a la compañía.

Soluciones adoptadas:

La primera de las medidas fue crear un entorno de comunicación informal entre el equipo de obra y las organizaciones de contacto frecuente, como las asociaciones vecinales y Germanetes. Gracias a esa comunicación, se pudo confirmar que la mayoría de las personas que se relacionaban en el entorno de la obra no tenían información sobre el proyecto de construcción del instituto, ni sobre los compromisos de plazo y ambientales de la compañía. Gracias a este canal de comunicación abierto, se pudo dialogar con los grupos implicados y proponer soluciones a los conflictos colaterales de la implantación de la obra, mediante reuniones regladas y bajo acta oficial.

En la zona de obra colindante con el espacio de “Pla Buits”, el edificio planteaba un muro en medianera a 2 caras de 6 m de altura. Tras varias reuniones entre los responsables del espacio, Distrito del Eixample, Consorci d’Educació y Dirección Facultativa, se decidió ampliar los límites de obra para garantizar la seguridad de terceros.

Se organizó con distintas entidades la reposición del equipamiento urbano, la arboleda y los servicios afectados por la obra. Cabe destacar las relaciones mantenidas en relación con la gestión del alumbrado público, el desplazamiento de una fuente pública, la retirada de los árboles o trasplante a vivero, la recuperación de tapas y valvulería, la solicitud de un punto de conexión a la red de alcantarillado, la recuperación y reubicación de huertos urbanos móviles y tarimas de madera existentes, así como los elementos dedicados a deportes, como canastas o mesas de ping-pong.

Resultados:

La compañía logró conquistar la confianza del vecindario  y de las organizaciones sociales que desarrollaban su actividad en el entorno gracias a la atención solícita de sus peticiones, a la comunicación constante de los técnicos y el encargado del equipo de obra y, sobre todo, a la información proporcionada sobre los trabajos y su evolución.

Al contar con procedimientos y espacios de comunicación con los colectivos afectados por la obra, no se registraron nuevos incidentes. Todos los acuerdos tomados en las reuniones oficiales se dejaban patentes en actas de reunión de obra o en el impreso 420 de FCC Construcción, que recopila las relaciones con partes interesadas.

El uso de los Jardines Emma fue el habitual a pesar de la proximidad de las obras, y se logró minimizar cualquier afección vecinal que hubiese podido tener la ejecución de los trabajos.

Como resultado, la valoración positiva sobre los beneficios de disponer de un instituto en el área y el cumplimiento del compromiso de plazo reducido (tan solo 13 meses) acabaron de fortalecer la convivencia de las obras con el vecindario y su entorno social.